Hasta un 30 % más de rendimiento en trigo duro gracias al uso de bioestimulantes

LIFE Innocereal EU, cofinanciado por el programa LIFE de la Unión Europea (UE), ha confirmado que el uso de bioestimulantes formulados a partir de aminoácidos, aplicados solos o en combinación con urea de liberación lenta, mejora de forma significativa el rendimiento del trigo duro, la producción total de proteína y la eficiencia en el uso del nitrógeno.


Estos resultados se han obtenido en condiciones de secano y clima semiárido, características del sur de España y de amplias zonas cerealistas del área mediterránea. Esta conclusión se basa en un estudio científico desarrollado por los investigadores Alfonso Moreno-Moraga, Antonio Rafael Sánchez-Rodríguez, Emilio J. González-Sánchez y Francisco Márquez-García, de la Universidad de Córdoba, y publicado en la revista internacional Agronomy. El trabajo evalúa durante tres campañas agrícolas consecutivas (2015–2018) el efecto de distintos tratamientos fertilizantes sobre el cultivo de trigo duro (Triticum durum cv. Euroduro) en siembra directa y no laboreo, en la Finca Experimental de Rabanales (Córdoba).

El ensayo comparó cinco tratamientos: un control sin bioestimulantes, la aplicación de bioestimulantes a base de aminoácidos obtenidos por hidrólisis enzimática de extractos vegetales, urea de liberación lenta, la combinación de ambos y un tratamiento basado en magnesio y micronutrientes. En todos los casos se mantuvo una dosis total de nitrógeno similar (≈120 kg N/ha), lo que permitió evaluar mejoras asociadas a la eficiencia del nutriente y no a un mayor aporte de fertilizante.

Resultados agronómicos y económicos

Los resultados se obtienen a partir de ensayos de campo desarrollados durante tres campañas agrícolas consecutivas en la Finca Experimental de Rabanales (Universidad de Córdoba), donde se evaluaron el rendimiento, el número de espigas y la producción total de proteína del grano en condiciones reales de secano y clima semiárido.

Los resultados muestran que los tratamientos con bioestimulantes incrementaron de forma significativa el número de espigas por hectárea en la primera campaña, con aumentos de hasta el 33% respecto al control. Este efecto se tradujo en incrementos claros del rendimiento en grano. En la campaña 2015–2016, la más favorable en cuanto a distribución de lluvias, la aplicación de bioestimulantes solos permitió aumentar el rendimiento un 29%, pasando de 5.431 kg/ha en el tratamiento control a 7.029 kg/ha. En la campaña 2016–2017, la más seca del estudio, el mayor rendimiento se obtuvo con la combinación de bioestimulantes y urea de liberación lenta, con un incremento del 27% respecto al control. En términos absolutos, los tratamientos con bioestimulantes produjeron entre 300 y más de 1.500 kg de grano adicionales por hectárea, dependiendo de la campaña y de la estrategia aplicada. Incluso en la tercera campaña, en la que no se detectaron diferencias estadísticamente significativas, los tratamientos con bioestimulantes produjeron entre 316 y 810 kg/ha más de grano que el manejo convencional.

El estudio también evidencia un efecto positivo sobre la calidad del grano. En la campaña más seca, la aplicación de bioestimulantes incrementó el contenido de proteína hasta un 4% respecto al control. Más relevante aún fue el efecto sobre la producción total de proteína por hectárea, que aumentó un 28% en la primera campaña con bioestimulantes aplicados solos, entre un 8 % y un 21 % en la segunda campaña con bioestimulantes solos o combinados con urea de liberación lenta, y un 6 % en la tercera campaña con la combinación de ambos productos. Por el contrario, el tratamiento basado exclusivamente en magnesio y micronutrientes presentó, en general, menores valores de número de espigas, rendimiento y producción total de proteína, lo que indica que, en ausencia de bioestimulantes, no se activan de forma eficaz los procesos fisiológicos ligados a la absorción y asimilación del nitrógeno.

Desde el punto de vista agronómico, los resultados confirman que los bioestimulantes a base de aminoácidos favorecen la eficiencia en el uso del nitrógeno, especialmente en condiciones de estrés hídrico, al mejorar la absorción de nutrientes y la movilización del nitrógeno hacia el grano durante el llenado. Este efecto se traduce en una mayor estabilidad productiva entre campañas, un aspecto clave para los sistemas cerealistas mediterráneos.
En términos económicos, los incrementos de rendimiento observados en el estudio se traducen en una mejora estimada de los ingresos del agricultor de entre 80 y 150 euros por hectárea, considerando precios medios del trigo duro, sin necesidad de aumentar la dosis total de fertilización nitrogenada. Esta mejora de la rentabilidad refuerza el interés de estas estrategias en un contexto de encarecimiento de los fertilizantes y mayores exigencias ambientales.

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